“Luego mejora”

Creo que es la frase que más he escuchado en los últimos 53 días. Más que “buenos días”, más que “¿has dormido algo?”… E, incluso, más que una de las que más me suelen decir: “¿efectivo o tarjeta?”. Es la reacción habitual de los amigos y familiares a tu situación.

Porque nadie se debe de llevar a engaño: las primeras semanas de paternidad son un PESADILLA. Más allá del cambio de estilo de vida, que no puedes salir ni a tomarte una caña, es la combinación de no dormir con llantos constantes, cambios de pañal y ausencia absoluta de tiempo para que no sea todo eso y hacer recados. Mientras, todo el mundo te dice cosas como “luego mejora”.

Por supuesto, el cerebro humano está diseñado para recuperarse durmiendo. De esta forma, cuando no dormimos adecuadamente estamos más irritables y las cosas malas, se hacen peores aún. Eso contribuye a que todo sea aún más divertido (nótese el sarcasmo). Mientras, todo el mundo te dice cosas como “luego mejora”.

Poco a poco te conviertes en un ninja en tu propia casa, intentando no emitir ningún sonido perceptible. Acunas en tu brazo a tu hijo recién nacido, esperando a que se duerma. Cuando parece que lo has conseguido, esperas media hora más, para asegurarte de que ha caído profundamente y que no se despertará mientras le metes en el cuco, o a los 10 minutos de hacerlo. Mientras, todo el mundo te dice cosas como “luego mejora”.

También te enfrentas a los primeros sufrimientos de tu hijo, que ayudan a que duerma poco. El reflujo o los gases pueden hacer acto de presencia, con lo que te tiras noches en vela, viendo como tu hijo no hace otra cosa que quejarse, sin descansar como es debido. Y vosotros con él. Mientras, todo el mundo te dice cosas como “luego mejora”.

Desayunar, comer o cenar tampoco son como antes. Rara es la vez que te da tiempo a tomarte un café como es debido, que te tomas la comida caliente o que tú y tu mujer podéis cenar a la vez, hablando, sin que uno tenga que acunar al niño o darle de comer. Mientras, todo el mundo te dice cosas como “luego mejora”.

Y un día tu hijo te echa su primera sonrisa. Y otro te sorprendes a ti mismo disfrutando mientras le bañas, con una destreza que no tenías hace 53 días. Y después de comer le sacas los gases por el pasillo, mientras le dices bromas que no entiende, como que es tan tragón como su padre y que va a dejar seco el pecho de mamá. Y entre semana le cuentas cómo te ha ido el día. Y a veces le cantas susurrando mientras le meces, aunque no se merezca esa tortura porque cantas peor que Paquirrín. Y animas a tu perra para que le haga mimos. Y sin darte cuenta un día piensas “luego mejora”. Y sonríes porque, sin darte, cuenta, está mejorando.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s